El CAS (Clinical Asthma Score) es una escala clínica sencilla que permite valorar la gravedad de una crisis de asma en niños mediante signos observables. Se diseñó para su uso en pacientes hospitalizados de entre 1 y 5 años de edad. Es útil para clasificar la crisis en leve, moderada o grave y orientar el tratamiento.
¿Para quién está pensado?
Edad: población pediátrica de 1 a 5 años
Entorno: Uso en estancia hospitalaria, aunque también podría usarse en servicio de urgencias.
¿Qué mide?
El CAS evalúa cinco parámetros clínicos que reflejan el esfuerzo respiratorio y la obstrucción bronquial:
Frecuencia respiratoria (respiratory rate): mide el número de respiraciones por minuto según la edad del paciente.
Sibilancias (wheezing): evaluadas mediante auscultación pulmonar con estetoscopio.
Retracciones o tiraje (indrawing): presencia de uso de músculos accesorios e intercostales/subcostales.
Disnea observada (observed dyspnea): grado de dificultad o alteración visible al respirar.
Relación inspiración-espiración (inspiratory-to-expiratory ratio): mide la duración relativa de la fase inspiratoria frente a la espiratoria.
Cómo se puntúa
Cada parámetro se puntúa de 0 a 2 según su intensidad. La suma total va de 0 a 10 puntos. Cuanto mayor es la puntuación, más grave es la crisis.
Rango total: 0–10 puntos
Tiempo aproximado: 1 minuto
Interpretación de la puntuación
Aunque el CAS se diseñó originalmente para medir el curso de la hospitalización de forma continua, la literatura posterior y el protocolo derivado de Parkin validaron los siguientes puntos de corte para la toma de decisiones:
0 a 3 puntos: Crisis Leve. El niño mantiene buena dinámica; se monitoriza de forma espaciada.
4 a 7 puntos: Crisis Moderada. Requiere intervención farmacológica activa (nebulizaciones/inhaladores frecuentes) y reevaluación estrecha.
8 a 10 puntos: Crisis Grave. Indica un fallo respiratorio inminente o establecido; requiere monitorización continua y considerar el paso a cuidados críticos.
El CAS es una herramienta de apoyo clínico. No debe utilizarse en casa para retrasar la consulta médica ni para decidir por sí solo si un niño necesita atención urgente. En caso de dificultad respiratoria, respiración muy rápida, coloración azulada o decaimiento, se debe acudir a urgencias inmediatamente.
La escala PASS (Pediatric Asthma Severity Score) es un sistema de puntuación clínica desarrollado en 2004 para estandarizar y valorar de forma rápida la gravedad de una crisis de asma en pacientes pediátricos (de 1 a 18 años), a la cabecera del paciente. Utiliza tres características clínicas: sibilancias , trabajo respiratorio y prolongación de la espiración . Demuestra alta fiabilidad, correlación válida con medidas objetivas como la oximetría de pulso y capacidad de respuesta significativa a los cambios en el tratamiento clínico.[1]
Cuestionarios para valorar crisis, control del asma y calidad de vida en asma en Pediatría
En esta página presentamos los cuestionarios que responderán a las preguntas que nos hacemos en el seguimiento del asma:
¿Qué gravedad tiene una crisis de asma?
¿Está controlada la enfermedad?
¿Está siguiendo realmente el tratamiento?
¿Cómo afecta a su calidad de vida?
¿Cómo afecta a la dinámica familiar?
¿Qué conocimientos tiene el paciente y la familia sobre el asma?
Son cuestionarios que te ayudarán en la valoración y seguimiento del asma en la práctica pediátrica y de atención primaria, abarcando desde la evaluación de crisis agudas hasta el control a medio plazo y la calidad de vida de los pacientes con asma, así como la repercusión en la familia. Su aplicación estructurada optimiza la toma de decisiones terapéuticas y la incorporación del cuestionario sobre conocimientos de asma del paciente y la familia, facilita la detección de necesidades educativas en pacientes y cuidadores.
El Índice Pulmonar (Pulmonary Score) es una herramienta clínica sencilla y validada para valorar la gravedad de una crisis de asma en niños y adolescentes. Se basa en tres parámetros observables y permite clasificar la crisis en leve, moderada o grave, facilitando decisiones rápidas en urgencias y consultas pediátricas.
¿Para quién está pensado?
Edad: 5–17 años
Entorno: urgencias pediátricas, consultas de pediatría, triage y seguimiento clínico.
¿Qué mide?
El Pulmonary Score evalúa la gravedad de la crisis mediante tres parámetros clínicos fáciles de identificar:
Frecuencia respiratoria: número de respiraciones por minuto según edad.
Uso de músculos accesorios: presencia de retracciones o esfuerzo adicional para respirar.
Sibilancias: intensidad y extensión de los pitos al auscultar.
Estos parámetros reflejan el esfuerzo respiratorio y la obstrucción bronquial durante la crisis.
¿Cómo se puntúa?
Cada parámetro se puntúa de 0 a 3 según su intensidad. La suma total va de 0 a 9 puntos. Cuanto mayor es la puntuación, más grave es la crisis.
Rango total: 0–9 puntos
Tiempo aproximado: 1 minuto
Interpretación de la puntuación
Crisis leve: 0–3 puntos
Crisis moderada: 4–6 puntos
Crisis grave: 7–9 puntos
La interpretación debe realizarse siempre en el contexto clínico. En puntuaciones altas o si el niño empeora, se debe valorar tratamiento urgente y posible derivación hospitalaria.
El Pulmonary Score es una herramienta de apoyo clínico. No debe utilizarse en casa para retrasar la consulta médica ni para decidir por sí solo si un niño necesita atención urgente. En caso de dificultad respiratoria, coloración azulada, respiración muy rápida o decaimiento, se debe acudir a urgencias inmediatamente.
Validez de constructo: Muestra un cambio significativo y predecible antes y después del tratamiento con broncodilatadores (como el salbutamol). Las puntuaciones decrecientes del PS se asocian directamente con la mejoría clínica del paciente. [1, 2]
Validez de criterio (Correlación funcional): Correlaciona significativamente con el Flujo Espiratorio Máximo (PEFR). Tras el tratamiento médico, los cambios en el PS demuestran una alta concordancia con el aumento del porcentaje del PEFR previsto. [1, 2]
Sensibilidad y especificidad predictiva: Su predecesor e instrumento base (el Pulmonary Index Score) registra una sensibilidad del 87.8% y una especificidad del 90.2% para identificar correctamente las exacerbaciones asmáticas moderadas y graves. [1]
Capacidad de discriminación clínica: Es altamente eficaz para diferenciar entre los pacientes que requieren hospitalización en planta o cuidados intensivos y aquellos que pueden recibir el alta desde urgencias. [1]
Facilidad de uso: Evaluaciones conjuntas demuestran que es uno de los sistemas de puntuación preferidos por médicos y enfermeros en urgencias por su rapidez operativa al no exigir herramientas complejas de medición. [1, 2]
BIBLIOGRAFÍA
Estudio de validación principal del PS:
Smith, S. R., Baty, J. D., & Hodge, D. L. (2002). Validation of the pulmonary score: an asthma severity score for children. Academic Emergency Medicine, 9(2), 115-118. Disponible en PubMed - NIH. [1]
Estudio del desarrollo original (Pulmonary Index):
Becker, A. B., Nelson, N. A., & Simons, F. E. (1984). The Pulmonary Index: assessment of a clinical score for asthma. American Journal of Diseases of Children, 138(6), 574-576. Disponible en https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/511497."
Validación contemporánea y análisis comparativo en guías:
Analysis of the asthma scores recommended in guidelines for the management of acute asthma in children. Archives of Disease in Childhood (Publicado en PMC en marzo de 2025). Disponible en BMJ Journals / PMC. [1, 2]
La escala PRAM es una herramienta clínica para valorar la gravedad de una crisis de asma en niños y adolescentes. Se basa en cinco parámetros observables y permite clasificar la crisis en leve, moderada o grave y seguir la respuesta al tratamiento.
El tratamiento de fondo del asma según el informe GINA 2026 introduce avances en seguridad y simplificación del manejo, manteniendo la estructura de versiones previas pero con cambios clave en las opciones de rescate y biológicos.
Cambios en la Vía 2 (Track 2). Adultos y Adolescentes
Hay cambios significativos en la estructura y el contenido de los escalones del tratamiento de mantenimiento (o de fondo) en el informe GINA 2026 respecto a la versión de 2025. Los ajustes se centran en la expansión de la terapia de rescate antiinflamatoria en la Vía 2, nuevas opciones en el Escalón 5 y una mayor orientación pragmática para la población pediátrica:
Incorporación formal de ICS-SABA en el Escalón 1: En la versión 2026, se ha añadido formalmente la terapia de rescate antiinflamatoria (AIR) con la combinación ICS-SABA en el Escalón 1. Esto se basa en los resultados del estudio BATURA, que demostró que el uso de ICS-SABA según sea necesario reduce el riesgo de exacerbaciones graves en casi un 50% frente al uso de SABA solo.
ICS-SABA en todos los niveles: La combinación ICS-SABA ahora se incluye como opción de rescate en todos los escalones de la Vía 2 (del 1 al 5).
Complejidad del régimen: GINA advierte que este enfoque en los escalones 2 a 5 requiere el uso de dos inhaladores distintos (uno para mantenimiento y otro para rescate), lo que exige una educación más rigurosa para que el paciente diferencie sus funciones.
Novedades en el Escalón 5 (Asma Grave)
Nuevos Biológicos: Se han añadido dos opciones biológicas fundamentales:
Depemokimab: Un anti-IL5 de acción prolongada que se administra mediante inyección cada 26 semanas (dos veces al año) para pacientes con asma eosinofílica grave de 12 años o más.
Omalizumab-igec: El primer biosimilar de anti-IgE, con las mismas indicaciones que el omalizumab original.
Guía de selección de biológicos: Se proporciona una guía actualizada (Cuadro 8-4) para elegir entre las terapias biológicas disponibles, considerando biomarcadores, comorbilidades (como la poliposis nasal) y factores prácticos como el coste y la frecuencia de administración.
Nueva Triple Terapia: GINA 2026 actualiza la evidencia sobre los antagonistas muscarínicos de acción prolongada (LAMA) añadidos, incluyendo una nueva combinación triple en un solo inhalador: budesonida-formoterol-glicopirronio. Esta opción está aprobada para pacientes a partir de los 12 años si el asma no está bien controlada con dosis medias de ICS-LABA.
Ajustes en el tratamiento pediátrico (6–11 años)
Consenso de inicio: Se proporcionan consejos de consenso actualizados sobre en qué escalón exacto se debe iniciar el tratamiento basándose en la frecuencia y gravedad de los síntomas iniciales.
Guía para transiciones: El informe 2026 incluye por primera vez consejos pragmáticos sobre cómo realizar la transición entre los Escalones 1, 2 y 3, basándose en la terapia previa que recibía el niño.. Por ejemplo, si un niño usa ICS-formoterol según sea necesario (AIR-only) en el Escalón 1 y necesita escalar, se sugiere pasar directamente a la terapia MART en el Escalón 3.
Evidencia en terapia AIR: Se integran los resultados del estudio CARE, que demuestran que el uso de budesonida-formoterol a dosis bajas bajo demanda reduce el riesgo de crisis moderadas-graves en casi un 50% en los escalones 1 y 2 en comparación con el uso de SABA solo.
Herramientas de evaluación: Se destaca el uso del cuestionario Peds-AIRQ para evaluar el control del asma en niños de 5 a 11 años y se recomienda la escala PRAM para estandarizar la evaluación de la gravedad de las crisis.
Cambios en la nomenclatura y seguridad
Dosis entregada:Una diferencia estructural importante es que, a partir de 2026, las dosis de medicamentos inhalados se expresan ahora principalmente como dosis entregada (delivered dose), colocando la dosis medida entre paréntesis, para alinearse con la convención global más habitual.
Uso del inhalador: Se enfatiza la necesidad de agitar el inhalador de salbutamol inmediatamente antes de cada pulsación para asegurar la dosificación correcta.
Seguridad con SABA: Se promueven dosis de SABA más conservadoras durante las crisis agudas en centros de atención para evitar toxicidades sistémicas como la acidosis láctica.
Límites de Seguridad: Se ha sustituido el concepto de "dosis máxima" por una instrucción de "buscar atención médica" si el paciente supera un número específico de inhalaciones en 24 horas (por ejemplo, más de 12 para adultos o más de 8 para niños con ICS-formoterol).
Resumen de lo que se mantiene
Preferencia por la Vía 1 (Track 1): El uso de ICS-formoterol como rescatador antiinflamatorio sigue siendo el enfoque preferido para adultos, adolescentes y escolares debido a su sencillez (un solo dispositivo y dosis en escalones 1 a 4) y mayor eficacia en la prevención de crisis.
Contraindicación de SABA solo: Se reafirma con firmeza la recomendación de no tratar el asma únicamente con SABA en ningún grupo de edad por seguridad del paciente.
Ciclo de cuidado: El manejo personalizado sigue estructurado en el ciclo de Evaluar, Ajustar y Revisar la respuesta terapéutica.
Cambios en clasificación, manejo inicial y medicación.
Los cambios introducidos en el informe GINA 2026 respecto a la versión de 2025 en el tratamiento de las crisis asmáticas representan una reestructuración significativa para estandarizar el manejo y mejorar la seguridad del paciente.
Clasificación y evaluación
Definición de gravedad y criterios clínicos:
Nuevos diagramas de flujo: GINA 2026 ha desarrollado cuatro nuevos diagramas de flujo específicos que estandarizan la evaluación según la edad y el entorno (atención primaria vs. urgencias).
Escalas validadas (PRAM): Existe ahora una recomendación firme de utilizar una puntuación clínica validada para evaluar la gravedad en menores de 18 años. Se destaca la escala PRAM (Pediatric Respiratory Assessment Measure), asignando rangos específicos para clasificar la crisis: 0–3 (Leve), 4–7 (Moderada), 8–10 (Grave) y 11–12 (Presentación potencialmente mortal). Puede consultar la escala PRAM aquí
Signos de alarma: Se incorporan criterios específicos para presentaciones "potencialmente mortales" en los diagramas, como tórax silencioso, cianosis o confusión.
Manejo inicial
Nos presenta ajustes en la primera línea
Inicio de O2: No se recomienda administrar oxígeno suplementario a menos que la saturación sea menor al 92%.
Nuevos objetivos: El límite superior del objetivo para adultos y niños de 6 a 11 años es ahora del 95%. Para niños de 5 años o menos, el objetivo se fijó en ≥92% (en 2025 era ≥94%).
Protocolo de Anafilaxia: En pacientes que presentan anafilaxia junto con asma, la nueva directriz establece que se debe administrar epinefrina (adrenalina) primero y luego los broncodilatadores.
Confirmación diagnóstica: Se enfatiza que la crisis es una oportunidad para confirmar el diagnóstico. Se recomienda realizar espirometría antes y después del broncodilatador durante la fase aguda
Medicaciones
Hay cambios en dosis y fármacos preferentes respecto a GINA 2025
ICS-formoterol en crisis leves: Por primera vez, se añade la combinación ICS-formoterol (ej. budesonida-formoterol 160/4.5 mcg, 2 pulsaciones) como una opción de tratamiento para crisis leves en atención primaria o urgencias, como alternativa al SABA solo. Esto facilita que el paciente inicie su terapia de mantenimiento (MART) antes del alta.
Dosis de SABA más conservadoras: Se recomiendan dosis de SABA más bajas para evitar la toxicidad (como la acidosis láctica), que puede provocar hiperventilación y ser confundida erróneamente con un empeoramiento del asma.
Técnica de inhalación: Se establece como obligatorio agitar el inhalador de salbutamol (y cualquier suspensión) inmediatamente antes de cada pulsación para asegurar la dosis correcta.
También se incluyen instrucciones sobre la técnica de respiración a volumen corriente (tidal breathing) con espaciador.
Cambio en la nomenclatura de dosis: GINA 2026 prioriza la expresión de la dosis entregada (delivered dose) sobre la dosis medida para evitar confusiones en la administración.
Epinefrina intranasal: Se menciona la vía intranasal como opción para la epinefrina (excepto en niños pequeños) en el contexto de anafilaxia asociada a la crisis.
Instrucciones de seguridad: Se sustituye el término "dosis máxima" por una advertencia de "buscar atención médica" si el paciente supera un número determinado de inhalaciones en 24 horas (ej. >12 para ICS-formoterol en adultos o >8 en niños)
En esta página se resumen qué se mantiene, qué cambia y qué se añade en los criterios diagnósticos en GINA 2026 respecto a GINA 2025.
Qué se mantiene
En el informe GINA 2026, se mantienen los pilares fundamentales del proceso diagnóstico establecidos en versiones anteriores, reafirmando criterios técnicos específicos y la metodología clínica general.
Definición y pilares: El asma sigue definiéndose como una enfermedad heterogénea caracterizada por una historia de síntomas respiratorios variables (sibilancias, tos, disnea) y la demostración de una limitación variable del flujo de aire espiratorio.
Criterio de reversibilidad (BDR): Se mantiene (y reafirma frente a propuestas de cambio) el estándar tradicional para adultos de un aumento del FEV1 de ≥12% y ≥200 mL respecto al valor basal.
En niños de 6 a 17 años, se mantiene el criterio de un aumento de ≥12% del valor teórico.
Niños de 5 años o menos: El diagnóstico continúa siendo primariamente clínico, basado en tres criterios: episodios recurrentes de sibilancias, exclusión de alternativas y respuesta documentada al tratamiento.
Papel de los biomarcadores: El FeNO y los eosinófilos en sangre siguen siendo herramientas complementarias; niveles elevados apoyan el diagnóstico, pero niveles bajos no descartan el asma.
Evaluación objetiva: Se mantiene la recomendación firme de realizar espirometría o flujo espiratorio máximo (PEF) antes de iniciar el tratamiento con corticoides inhalados.
Variabilidad del PEF: Los umbrales de variabilidad diurnal excesiva permanecen en >10% para adultos y >13% para niños.
Qué se modifica
Los cambios principales son:
Simplificación del flujo diagnóstico: El diagrama de flujo para niños de 6 a 11 años (Cuadro 1-1) ha sido rediseñado y simplificado para que sea más claro y útil en la práctica clínica diaria.
Diagnóstico durante la crisis: GINA 2026 enfatiza que una exacerbación es una oportunidad crítica para confirmar el diagnóstico. Recomienda medir la función pulmonar antes y después del broncodilatador durante la presentación aguda (en ≥6 años) o documentar rigurosamente la respuesta clínica al tratamiento en preescolares (≤5 años) para asegurar la precisión diagnóstica en la historia clínica.
Rechazo del criterio del >10%: Se rechazó formalmente la propuesta de usar un aumento del >10% del valor teórico para definir la reversibilidad, ya que los datos mostraron que causaría un infradiagnóstico significativo, especialmente en varones jóvenes.
Qué se añade
Se añaden nuevas herramientas de apoyo
Escala PRAM: Se recomienda encarecidamente el uso de esta escala validada para estandarizar la evaluación de la gravedad en niños menores de 18 años.
Peds-AIRQ: Se introduce este nuevo cuestionario para niños de 5 a 11 años que ayuda a identificar tanto la afectación reciente como el riesgo futuro de crisis, aunque todavía espera validación externa completa.
Diagnóstico diferencial: En el grupo de 6 a 11 años, se ha añadido específicamente la bronquitis bacteriana prolongada como una condición a considerar cuando hay tos productiva recurrente.
Lo esencial en un vistazo. Una guía clara y práctica para entender qué ha cambiado en el diagnóstico, el tratamiento de la crisis, el tratamiento de fondo y el seguimiento del asma.
Utilizamos cookies para garantizar que obtenga la mejor experiencia en nuestro sitio web. Si rechaza el uso de cookies, es posible que este sitio web no funcione como se esperaba.