Por qué afecta
- Olas de calor: El calor extremo dificulta que el cuerpo regule su temperatura, lo que puede causar inflamación y aumentar las visitas a urgencias.
- Periodos de frío: El aire frío y seco irrita las vías respiratorias y hace que los vasos sanguíneos se estrechen, lo que baja las defensas y facilita las infecciones.
- Temporadas clave: El riesgo de hospitalización por asma es más alto durante el invierno y en días muy fríos.
- Riesgo infantil: Los menores de 18 años son mucho más sensibles a la humedad que los adultos; cuando esta sube, el riesgo de un ataque de asma aumenta significativamente.
- Moho y ácaros: La humedad alta (especialmente arriba del 90%) es el ambiente perfecto para que el moho y los ácaros del polvo se reproduzcan en casa.
- Daño de barrera: Demasiada humedad daña la "capa protectora" de tus pulmones, permitiendo que irritantes como el polen o la contaminación entren más fácil.
- Pollen rupture: La humedad de la lluvia hace que los granos de polen se hinchen y exploten, liberando miles de partículas diminutas que viajan profundo a tus pulmones.
- Lluvia fuerte: Mientras que una lluvia ligera limpia el aire, una lluvia muy fuerte mezclada con mucho polen o esporas de hongos (como la Alternaria) puede multiplicar por cuatro las visitas al hospital.
- Filtros HEPA: Usar purificadores con filtros HEPA en el dormitorio cuarto puede reducir drásticamente la contaminación interior y mejorar la respiración.
- Ventilación: Siempre que se cocine, hay que asegurarse de usar extractores de aire para sacar la humedad y evitar que crezca moho. En el baño debe haber ventilación o si no es posible y el asma es muy sensible, usar dehumidificadores
- Check de aire: Antes de salir a jugar o hacer ejercicio, revisar las alertas de calidad del aire y polen, especialmente si hay tormentas cerca.
Qué puedes hacer
Proteger a tu hijo durante una tormenta, especialmente durante las temporadas de polen, es crucial debido al fenómeno de asma por tormenta (en inglés - Epidemic Thunderstorm Asthma y sus siglas ETSA). Basado en las investigaciones de los documentos proporcionados, aquí tienes medidas prácticas para reducir los riesgos:
1. Permanecer en interiores y cerrar la casa. La medida de protección más importante es evitar la exposición directa al aire exterior cuando comienza la tormenta.
- Cierra ventanas y puertas: Durante una tormenta, la lluvia y la humedad causan la ruptura del polen, liberando partículas diminutas que penetran profundamente en los pulmones. Mantener la casa cerrada evita que estas nubes de alérgenos y contaminantes entren al hogar.
- Evita salir justo antes y durante la lluvia: Las concentraciones de esporas de hongos (como Alternaria) y polen suelen alcanzar su punto máximo en el momento en que comienza a llover debido al "choque mecánico" de las gotas de agua.
2. Filtración y limpieza del aire interior. Dado que las partículas finas de exterior pueden penetrar en las casas, es vital limpiar el aire que circula dentro.
- Usa purificadores con filtros HEPA: Se ha demostrado que el uso de filtros HEPA en los dormitorios de niños asmáticos mejora significativamente el control de la enfermedad y reduce la inflamación de las vías respiratorias.
- Aire acondicionado: Si es posible, utiliza el aire acondicionado con las ventanas cerradas. Esto ayuda a filtrar el aire y a reducir la humedad interior, la cual es un desencadenante para los niños asmáticos.
3. Uso de mascarillas si deben salir. Si por alguna razón tu hijo debe salir al exterior durante un evento de alto riesgo:
- Mascarillas protectoras: Las evidencias durante la pandemia de COVID-19 mostraron que el uso de mascarillas redujo drásticamente las visitas a urgencias por asma al disminuir el volumen de alérgenos inhalados. Una mascarilla bien ajustada puede actuar como una barrera física contra los granos de polen rotos y las esporas.
4. Monitoreo y alertas. Estar informado te permite actuar antes de que la tormenta llegue.
- Vigila los niveles de Ozono (O3): El ozono es un contaminante que aumenta significativamente el riesgo de ataques de asma y puede dañar las paredes del polen, facilitando su ruptura durante la tormenta.
- Alertas de polen y clima: Presta especial atención a los pronósticos de tormentas en días con conteos de polen de gramíneas elevados, ya que esta combinación es la que genera los brotes de ETSA .
5. Control de la medicación
- Mantén el tratamiento al día: Asegúrate de que tu hijo esté cumpliendo con su medicación preventiva habitual, ya que los eventos climáticos extremos pueden causar una inflamación bronquial que tarda días en alcanzar su punto máximo.
En resumen: La mejor protección es convertir tu hogar en una "fortaleza" seca y filtrada (ventanas cerradas + HEPA) mientras dure el viento y la lluvia fuerte, evitando que el niño respire la "nube personal" de microalérgenos que se genera fuera.
.
En la escuela
Para proteger la salud respiratoria de los niños con asma en el entorno escolar, conviene realizar una combinación de mejoras en la infraestructura, control de fuentes contaminantes y cambios en el comportamiento de la comunidad educativa.
- Ventilación estratégica: Es vital asegurar tasas de intercambio de aire adecuadas (al menos 5 cambios de aire por hora) para diluir contaminantes y aerosoles infecciosos. Sin embargo, las ventanas deben cerrarse si el aire exterior está muy contaminado o si hay mucho tráfico cerca.
- Mantenimiento de sistemas: La limpieza regular de los conductos de ventilación y el mantenimiento de los sistemas de calefacción son esenciales para reducir la concentración de carbono negro y partículas en las aulas.
- Zonas de carga de autobuses: Las aulas situadas cerca de donde los autobuses recogen a los niños suelen tener niveles más altos de contaminantes. Se recomienda alejar estas zonas de las ventanas de las aulas o electrificar el transporte escolar para eliminar las emisiones de diésel.
- Políticas de "No al ralentí": Las escuelas deben prohibir que los vehículos (autobuses y coches de padres) mantengan los motores encendidos mientras están parados fuera del edificio.
- Suelos duros frente a alfombras: El movimiento de los estudiantes resuspende el polvo y los alérgenos acumulados en las alfombras. Sustituir alfombras por suelos lisos y fáciles de limpiar reduce significativamente la carga de partículas en el aire.
- Evitar fragancias y humos: No se debe permitir el uso de velas, incienso o productos de limpieza con olores muy fuertes que puedan irritar las vías respiratorias.
- Alertas climáticas y de polen: La escuela debe estar atenta a los pronósticos de tormentas eléctricas y niveles altos de polen, permitiendo que los niños vulnerables permanezcan en interiores con las ventanas cerradas durante estos eventos.
- Sensores en el aula: La instalación de monitores de calidad del aire visibles ayuda a que tanto profesores como alumnos comprendan cuándo es necesario ventilar o activar los purificadores.
- Educación participativa: Involucrar a los estudiantes en proyectos de monitoreo del aire aumenta su "alfabetización ambiental" y les ayuda a entender su propia "nube personal" de exposición.
Cuándo consultar
- Si los síntomas aparecen cada vez que hace frío o calor.
- Si necesita medicación de rescate con más frecuencia.
- Si hay dificultad para respirar o hablar.
