El Pediatra de Atención Primaria y la laringitis aguda-crup

Documentos Técnicos del Grupo de Vías Respiratorias (DT-GVR-5)

Autoría

Grupo de Vías Respiratorias de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria

Redactores

  • Maite Callén Blecua
  • Olga Cortés Rico
  • Isabel Reig Rincón de Arellano

Revisión por pares

Isabel Mora Gandarillas (Asturias), Pilar Ortiz Ros (Madrid), José Antonio Castillo Laita (Aragón), Manuel Praena Crespo (Andalucía), Águeda García Merino (Asturias), Lidia Martínez Virumbrales (País Vasco), Alberto Bercedo Sanz (Cantabria), Juan Carlos Juliá Benito (Valencia), Isabel Úbeda Sansano (Valencia), Carmen Rosa Rodríguez Fernández Oliva (Canarias), Mª Teresa Guerra Pérez (Andalucía), Gimena Hernández Pombo (Cataluña), Maite Asensi Monzó (Valencia).

Fecha de publicación: 31 de enero de 2023

Cambios con respecto al protocolo de 2017

  • Modificación de los puntos de corte de la escala de gravedad de la laringitis. Las laringitis moderadas se reclasifican como moderadas-leves o moderadas-graves.
  • Cambio en la dosis máxima de dexametasona, que pasa de 10 mg a 16 mg.

 

 ÍNDICE


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Introducción

La laringitis aguda y el crup son afecciones de la vía aérea superior frecuentes en la infancia. En la mayoría de los casos, afectan a niños entre 6 meses y 6 años, aunque pueden ocurrir a cualquier edad1-3.

Su incidencia aumenta durante los meses de otoño e invierno, en relación con la circulación epidémica de virus respiratorios. Su etiología es viral, y aunque los virus Parainfluenza 1 y 2 son los patógenos más frecuentes, también están implicados otros como VSR, influenza A y B, adenovirus, metapneumovirus o coronavirus. El virus parainfluenza 3 es poco frecuente, pero puede producir cuadros más graves1,4

La clínica habitual es tos ronca y disfonía, que en mayor o menor medida, están siempre presentes, instaurándose a continuación estridor inspiratorio al agitarse o en reposo y distintos niveles de dificultad respiratoria, en los cuadros moderados o graves. La laringitis puede ir precedida de un cuadro catarral y fiebre. Lo habitual es que se presente como un cuadro leve3, constituyendo un motivo frecuente de consulta en los servicios de urgencias por la angustia que producen en el paciente y la familia. De los casos atendidos en urgencias el 5-6% permanecen en observación unas horas y el 1% ingresan, la mitad de ellos en cuidados intensivos1.

Existen tres entidades, laringitis, laringotraqueobronquitis y crup espasmódico, que aun no compartiendo la misma etiología y clínica, se mezclan como términos en la literatura. Su tratamiento es el mismo, tanto en Atención Primaria (AP) como en los servicios de urgencias2,4.

 

Diagnóstico

El diagnóstico de la laringitis se basa en la clínica1-5. La exploración debe evitar molestar al paciente para no empeorar los síntomas. Se pueden encontrar signos de dificultad respiratoria como tiraje supraesternal, intercostal y subcostal con hipoventilación asociada según la gravedad del cuadro. La presencia de letargia o agitación son indicadores de mayor gravedad. Hay numerosas escalas clínicas para valorar la gravedad que tienen mayor interés cuando se realizan estudios de eficacia de fármacos que para la práctica clínica, dada la gran variabilidad de resultados entre los observadores2,3,5.

Existen numerosas escalas clínicas para valorar la gravedad de la laringitis. Su utilidad es mayor en estudios de eficacia de fármacos que en la práctica clínica, debido a la elevada variabilidad interobservador.

Diagnóstico diferencial

En el diagnóstico diferencial debe considerarse, por su extrema gravedad, la epiglotitis producida por Haemophilus influenzae. Actualmente su incidencia es mínima gracias a la vacunación sistemática, pero debe sospecharse ante un niño con:

  • Afectación del estado general
  • Fiebre alta
  • Disfagia y babeo
  • Voz apagada
  • Estridor poco llamativo sin tos ronca
  • Posición del cuello en extensión

Ante esta sospecha se requiere derivación inmediata. Otros procesos a considerar en el diagnóstico diferencial incluyen la traqueítis bacteriana, absceso retrofaríngeo o periamigdalino, cuerpo extraño, reacción alérgica, edema angioneurótico y alteraciones congénitas o adquiridas de la laringe o la tráquea3,4.

 

Valoración de la gravedad de la laringitis

En la Tabla I se detalla una escala sencilla que puede ser útil en la toma de decisiones para evitar el uso inadecuado del tratamiento6 y los datos clínicos que ayudan a clasificar de forma práctica la gravedad del proceso.

Tabla I. Score para la valoración clínica de la gravedad de la laringitis

tabla 1 laringitis

Descripción clínica orientativa

  • Episodio leve: tos ronca o estridor solo al agitarse, sin estridor en reposo ni trabajo respiratorio, buena ventilación pulmonar y SatO2 ≥95%.
  • Episodio moderado-leve: tos ronca o estridor al agitarse, sin estridor en reposo, con trabajo respiratorio o hipoventilación leve y SatO2 ≥95%.
  • Episodio moderado-grave: estridor en reposo con retracciones y/o hipoventilación leve, SatO2 ≥95%.
  • Episodio grave: estridor en reposo con retracciones marcadas, hipoventilación pulmonar y/o SatO2 ≤94%.
  • Episodio crítico: riesgo inminente de parada cardiorrespiratoria, con alteración del nivel de consciencia y cianosis.

 

Tratamiento

Corticoides

Los corticoides por vía oral, intramuscular (IM) o nebulizados proporcionan un tratamiento efectivo en la laringitis leve, moderada y grave.  Mejoran la puntuación en las escalas de gravedad y disminuyen el número de visitas posteriores por el mismo cuadro, la necesidad de hospitalización y el uso de adrenalina7.

Dexametasona

  • La dexametasona en una dosis única oral es el corticoide de elección, por su eficacia y seguridad, facilidad de administración y duración de acción más larga1-7
  • La dexametasona por vía oral se absorbe rápidamente, es tan efectiva como la dexametasona IM y es menos traumática para el niño7.
  • Los estudios más recientes proponen la dosis de 0,6mg/Kg para las laringitis moderadas-graves, reservando la de 0,15 mg/Kg para las laringitis leves1,8,9.
  • No hay pruebas de que dosis repetidas de corticoides proporcionen un mayor beneficio que una dosis única 1-3,5.

Prednisolona

En cuanto al uso de prednisolona, hay dos ensayos clínicos randomizados10,11 y un metanálisis7 de los mismos que compara la prednisolona a dosis de 1mg/Kg con dexametasona a dosis 0,15mg/Kg y 0,6mg/Kg (tabla II). El resultado de este último no muestra diferencia en la escala clínica de gravedad, pero los que reciben dexametasona consultan de nuevo menos veces y/o ingresan menos (6 % frente a 29,7%), RR 0,3 (IC 95%: 0,2 a 0,6)7. La prednisolona es un tratamiento alternativo si no se dispone de dexametasona.

 

Tabla II. Equivalencias prednisolona – dexametasona

tabla 2 laringitis

Budesonida nebulizada

La budesonida nebulizada ha demostrado ser tan efectiva como la dexametasona oral o IM para el tratamiento de la laringitis, sin embargo, hay razones prácticas para preferir el uso de dexametasona oral:  la nebulización con frecuencia prolonga la agitación y el llanto del niño empeorando la dificultad respiratoria, requiere de 10 a 15 minutos, frente a 1-2 minutos para tomar un fármaco por vía oral y, además, la budesonida es sustancialmente más cara. La budesonida en solución para nebulización (2mg, dosis única) es una alternativa para niños con vómitos o con dificultad respiratoria grave, en los que no es posible la administración oral de dexametasona; mezclada con adrenalina, pueden administrarse de forma simultánea1,7.

La utilización de tratamiento combinado, budesonida nebulizada + dexametasona oral, frente a la utilización de cualquiera de ellos por separado, no ha demostrado diferencia significativa en las escalas clínicas de gravedad o en el porcentaje de ingresos hospitalarios:  no se recomienda el tratamiento combinado porque no proporciona beneficio adicional3.

Adrenalina nebulizada

Una revisión sistemática de la Biblioteca Cochrane ha demostrado que la adrenalina nebulizada produce una mejoría a los 10-30 minutos en la escala clínica de los síntomas de laringitis moderada a grave, comparada con placebo12.

Los efectos clínicos de la adrenalina nebulizada duran en promedio al menos 1 hora, pero generalmente desaparecen dos horas después de la administración. En general los síntomas vuelven a su línea basal sin evidencia de un efecto de rebote2. Por ello, los niños que reciben adrenalina nebulizada deben ser observados en la sala de urgencias durante 2-4 horas tras la administración, para comprobar la evolución de los síntomas tras el periodo de eficacia del fármaco1,2,9

En niños con laringitis moderada-grave y grave, se considera que su uso es beneficioso, administrada junto con el corticoide1,2,5,8,9. Aunque su efecto es transitorio, proporciona una ventana de oportunidad para que el tratamiento con corticoides haga efecto.

Los efectos adversos importantes con la adrenalina nebulizada son excepcionalmente raros. En general, la evidencia muestra que la nebulización con 3 a 5 ml de adrenalina al 1:1000 es un tratamiento seguro, con escasos efectos adversos, como ligero aumento de la frecuencia cardiaca1,2,5.

Si se precisan varias dosis de adrenalina, es aconsejable utilizar la monitorización cardiaca, y de forma general los niños que requieran más de una dosis para estabilizar su función respiratoria deberían estar ingresados. Las diferencias entre las distintas medicaciones se recogen en la Tabla III.

 

Tabla III. Tratamiento: Comparativa de fármacos empleados

tabla 3 laringitis

Aire húmedo 

Aunque la humidificación se ha utilizado ampliamente en el tratamiento de la laringitis leve a moderada, no hay evidencia que apoye su uso en la práctica clínica. Hay dos ensayos clínicos randomizados; uno compara humedad con no humedad, el otro compara no humedad, baja humedad y 100% de humedad, entre niños que acuden a un servicio de urgencias por laringitis. No se demostraron cambios significativos en las escalas de laringitis en los distintos grupos 1-3,8,9

Sin embargo, aunque el aire húmedo no disminuye el edema subglótico, puede proporcionar otros beneficios:  la inhalación de aire húmedo puede disminuir la sequedad de la superficie mucosa inflamada y hacer que las secreciones sean menos espesas, proporcionando una sensación de confort y tranquilidad al niño y a los padres.

 

MANEJO DEL NIÑO CON LARINGITIS EN EL CENTRO DE SALUD

Ver el algoritmo de la valoración la gravedad de la laringitis y el tratamiento en la Figura 1.

1. Tranquilizar al niño y molestarlo lo menos posible.

2. No se debe explorar la orofaringe si el niño no colabora ya que puede empeorar.

3. Si la laringitis es leve, tranquilizar a la familia y explicar el cuadro.  Recomendar como medidas generales respirar aire fresco y elevar la cabecera durante el sueño. Administrar una dosis única de dexametasona oral 0,15 -0.3 mg/Kg. La ronquera o disfonía en un cuadro viral no es criterio ni indicación para el tratamiento con dexametasona.

4. En la laringitis moderada-leve administrar una dosis de dexametasona oral 0,6 mg/Kg y si se trata de una laringitis moderada-grave con estridor en reposo añadir adrenalina nebulizada (1:1000) 5 ml1,2 con oxígeno a 6-9 L/minuto o 0,5ml/Kg (máximo 5ml).  Ambas pautas de adrenalina son correctas. La mejoría se produce en 10-30 minutos y dura 1-2 horas, a partir de las cuales el paciente puede volver a la situación basal. Nunca se debe administrar adrenalina sin asociar corticoides orales. La observación se mantendrá al menos 2-4 horas tras la administración

5. Las laringitis moderada-grave y la grave se deben derivar a un centro hospitalario. Previamente al traslado hay que estabilizar al paciente administrando dexametasona oral 0,6mg /kg y adrenalina nebulizada a 0.5 mg/kg. Si es necesario se pueden repetir las dosis de adrenalina cada 15 o 20 minutos, hasta tres dosis.

6. Considerar otros factores de riesgo en los que se aconseja remitir el niño a urgencias: necesidad de una segunda dosis de adrenalina, antecedente de un episodio moderado-grave, edad menor de 6 meses, enfermedades asociadas como cardiopatía, displasia broncopulmonar, historia previa de obstrucción o malformación estructural de la vía aérea, enfermedad neuromuscular o problemática familiar o social9.

7. El nivel de conciencia alterado o la cianosis indican que el paciente precisa tratamiento y traslado inmediato en ambulancia medicalizada.

8. La dexametasona oral en suspensión no está comercializada, pero puede prepararse como fórmula magistral13 (Tabla IV) en las oficinas de farmacia y disponer de ella en los centros sanitarios. Existen comprimidos comercializados de 1, 4 y 8 mg, que se pueden disolver en 5 ml de agua azucarada.

 

Tabla IV. Dexametasona 1mg/ml suspensión oral en jarabe simple

tabla 4 laringitis

 

9. La posibilidad de utilizar la solución de dexametasona parenteral para su administración por vía oral no está recogida en la ficha técnica del producto comercializado en España, aunque existen referencias en la literatura que permiten esta práctica si no hay disponibles otras presentaciones de corticoides8.

10. La prednisolona, cuya suspensión oral si está comercializada, se emplea a dosis 1-2mg/Kg/día cada 12-24h, (dosis máxima 60mg) 2 o 3 días, pero es de segunda elección. Otra opción es la prednisona a la misma dosis y pauta que la prednisolona, en niños mayores.

11. En niños con asma puede asociarse broncoespasmo, que será tratado con salbutamol inhalado a las dosis habituales.

12. Las condiciones adecuadas para dar el alta al domicilio son: no tiene estridor en reposo, saturación de O2 normal, buena ventilación, reposo, saturación de O2 normal, buena ventilación, la familia entiende las indicaciones para volver a consultar si empeora. Si ha necesitado adrenalina nebulizada se aconseja esperar 2-4 horas y se recomienda un nuevo control en consulta a las 24 horas9.

13. Si existen laringitis de repetición o se sospecha patología asociada, programar al paciente para una revisión y valorar si precisa estudios complementarios.

 

Figura 1: Algoritmo de la valoración la gravedad de la laringitis y el tratamiento

figura 1 laringitis

 

BIBLIOGRAFÍA 

1. Ortiz-Álvarez MD; Canadian Paediatric Society. Acute management of croup in the emergency department.  Paediatrics Child Health. 2017; 22:166- 169

2. Croup. BMJ Best Practice. This topic was last updated: Dec 06, 2017. Disponible en www.bestpractice.bmj.com   

3. Jhonson D. Croup. Clinical Evidence.  2014;09:321. Disponible en http://clinicalevidence.bmj.com(Consultado el 15-12-2022)

4. Woods CH. Croup: Clinical features, evaluation, and diagnosis. This topic last updated: May 2016 in UpToDate.

5. Toward Optimized Practice. Diagnosis and Management of Croup. Clinical Practice Guideline. January 2008. 

6. Grupo interdisciplinar de emergencias pediátricas GIDEP. Laringitis.  Actualizado el 15 de junio 2020.  Disponible en  https://www.osakidetza.euskadi.eus/contenidos/informacion/gidep_epdt/es_def/adjuntos/GIDEP_Laringitis.pdf

7. Russell KF, Liang Y, O´Gorman K, Jhonson DW, KlassenTP.  Glucocorticoids for croup. Cochrane Database Syst Rev. 2011;(1):CD001955

8. Woods CR. Croup: Pharmacologic and supportive interventions. This topic last updated: Jan 2018 in UpToDate.

9. Woods CR. Croup: Approach to management. This topic last updated:  Jan 2018 in UpToDate. 

10. Sparrow A, Geelhoed G. Prednisolone versus dexamethasone in croup: a randomised equivalence trial. Arch Dis Child. 2006; 91:580–583 

11. Fifoot AA, Ting JY. Comparison between single-dose oral prednisolone and oral dexamethasone in the treatment of croup: a randomized, double-blinded clinical trial. Emerg Med Australasia. 2007; 19:51–58

12. Bjornson C, Rusell KF, Vandermeer R, Durec T, Klassen TP, Johnson DW.  Nebulized epinephrine for croup in children. Cochrane Database Syst Rev.  2013; CD006619 

13. Atienza M., Martínez J., Marín R.  Formulación en Farmacia Pediátrica. 3ª edición. Sevilla 2005

14.  Reig Rincón de Arellano I, Castillo Laita JA, Valldepérez Baiges C. Laringitis aguda. En: Guía de Algoritmos en Pediatría de Atención Primaria [en línea] [Consultado el 15-12-2022]. Disponible en: https://algoritmos.aepap.org/algoritmo/77/laringitis

 

Anexo 1. Laringitis /o crup: información para padres y cuidadores

¿Qué es la laringitis?

∙ Un cuadro vírico que, en la infancia, causa inflamación de la laringe. Esta inflamación puede producir tos, voz ronca y con frecuencia un “sonido” cuando su hijo respira.  Este sonido se conoce como “estridor”.

∙ La laringitis generalmente empeora por la noche. El niño puede acostarse bien y de repente se despierta con tos perruna y dificultad para respirar. A menudo mejora durante el día, pero puede empeorar de nuevo la noche siguiente.

∙ Lo más probable es que la tos desaparezca en 2 o 3 días, sin embargo, algunos niños continúan tosiendo hasta una semana. A menudo la tos desaparece tan rápido como comenzó, aunque en algunos casos va seguida de tos blanda y mucosidad nasal.

∙ El crup se repite en algunos niños, pero generalmente son cuadros leves y mejoran con rapidez.

¿Qué puedo hacer para que mi hijo esté más cómodo? 

∙ Si tiene fiebre o dolor de garganta, puede darle paracetamol o ibuprofeno, a las dosis recomendadas por su pediatra.

∙ Ofrecer líquidos frescos.

∙ Si empieza a realizar “sonido” al respirar (estridor), abrir la ventana del dormitorio para que respire aire frio durante 5-10 minutos.

∙ Lo más importante: si su hijo está molesto: calmarle y hablarle de forma tranquila y en voz baja. El ambiente tranquilo y la calma le ayudarán a disminuir los problemas de respiración.

¿Qué signos de alarma hay que vigilar?

Ver y escuchar su respiración con el pecho desnudo, para comprobar si tiene dificultad para respirar. Necesita acudir al médico:

∙ Si el sonido al respirar o “estridor” se oye todo el tiempo, no sólo cuando está a disgusto y llorando.

∙ Si al respirar se hunde el tórax entre las costillas o el hueco que hay debajo de la nuez en el cuello.

∙ Si está somnoliento o muy irritable.

∙ Si tiene color azulado de cara o labios (cianosis).

 


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