Catarros de repetición

En los primeros años de vida, los catarros son muy frecuentes. Forman parte del desarrollo normal del sistema inmunitario y no suelen indicar un problema de fondo. Aun así, pueden generar dudas y cansancio en las familias, especialmente cuando se acompañan de tos o pitos.

Por qué son tan frecuentes

Los bebés y preescolares están expuestos por primera vez a muchos virus. Su sistema inmunitario está aprendiendo a defenderse, y eso implica pasar por múltiples infecciones leves al año.

  • Guardería y contacto social: aumenta la exposición a virus.
  • Vías respiratorias pequeñas: se obstruyen con facilidad.
  • Inmadurez inmunitaria: el cuerpo está “entrenándose”.
  • Épocas frías: más virus circulando y más tiempo en interiores.

Tener entre 6 y 10 catarros al año es habitual en esta etapa.

Qué es esperable según la edad

La mayoría de los catarros siguen un patrón previsible y se resuelven solos.

  • Mocos abundantes durante varios días.
  • Tos nocturna o tras el juego.
  • Fiebre moderada en los primeros días.
  • Pitos ocasionales en bebés con vías estrechas.
  • Fatiga leve durante la infección.

Lo importante es observar si entre catarros el niño o niña vuelve a su estado habitual.

Cuándo pueden preocupar

Aunque los catarros de repetición son normales, hay situaciones que justifican una valoración profesional.

  • Dificultad respiratoria importante o respiración muy rápida.
  • Hundimiento de costillas al respirar.
  • Fiebre alta persistente más de 3 días.
  • Pitos frecuentes que no mejoran tras varios días.
  • Decaimiento marcado o rechazo de líquidos.
  • Muchos episodios seguidos sin periodos de recuperación.

Estas señales no significan necesariamente asma, pero sí requieren valoración.

Relación con el asma: qué es importante y qué no

Los catarros son la causa más frecuente de tos y pitos en bebés, incluso en niños sin asma. La mayoría mejoran con el crecimiento.

  • Los pitos durante catarros no significan automáticamente asma.
  • El asma se sospecha cuando los síntomas se repiten fuera de los catarros.
  • La respuesta al tratamiento puede orientar, pero no es un diagnóstico por sí sola.
  • La historia familiar puede influir, pero no determina.

El diagnóstico de asma en menores de 5 años se basa en patrones, no en un único episodio.

Cómo actuar en casa

La mayoría de los catarros se manejan con medidas sencillas y observación tranquila.

  • Ofrecer líquidos con frecuencia.
  • Lavar la nariz con suero si hay mucha mucosidad.
  • Elevar ligeramente el cabecero para mejorar la respiración.
  • Evitar humo y ambientes cargados.
  • Seguir el plan de acción si ya existe uno prescrito por tu pediatra.

Si los síntomas cambian o generan dudas, es razonable consultar.

Mensaje final de tranquilidad

Los catarros repetidos forman parte del crecimiento. Aunque pueden ser agotadores para las familias, la mayoría de los niños y niñas superan esta etapa sin complicaciones. Con información clara, observación tranquila y apoyo profesional cuando sea necesario, esta fase se vuelve mucho más llevadera.