Sueño y síntomas nocturnos

El sueño es un momento sensible para muchos niños y niñas con asma. Despertarse con tos, pitos o sensación de “pecho cerrado” puede ser inquietante, pero entender por qué ocurre y cómo actuar ayuda a recuperar la calma y mejorar el control del asma.

Por qué aparecen síntomas por la noche

Durante la noche, las vías respiratorias pueden volverse más sensibles. Esto hace que algunos niños y niñas tengan más tos o dificultad para respirar mientras duermen.

  • Acumulación de mucosidad al estar tumbados.
  • Aire más frío y seco en la habitación.
  • Restos de catarro que irritan las vías respiratorias.
  • Alergias ambientales como polvo o ácaros.
  • Asma no del todo controlada en el día a día.

No siempre significa un problema grave, pero sí es una señal útil para valorar el control del asma.

Qué significa despertarse con tos o pitidos

Los despertares nocturnos pueden indicar que las vías respiratorias están más irritadas de lo habitual. La clave está en observar la frecuencia y la intensidad.

  • Tos ocasional: puede ser parte de un catarro o de un día especialmente activo.
  • Pitos o silbidos puntuales: suelen mejorar con el inhalador de rescate si está indicado.
  • Despertares repetidos: pueden sugerir que el asma necesita una revisión.
  • Dificultad para volver a dormir: indica que los síntomas han sido más intensos de lo habitual.

Cuándo puede ser señal de mal control

El sueño es un buen indicador del estado del asma. Si los síntomas nocturnos son frecuentes, puede ser momento de revisar el tratamiento o el plan de acción.

  • Si hay despertares por tos o dificultad respiratoria más de una vez por semana.
  • Si necesita el inhalador de rescate varias noches seguidas.
  • Si la tos nocturna aparece incluso sin catarro.
  • Si el niño o niña está cansado durante el día por dormir mal.
  • Si los síntomas nocturnos son nuevos o diferentes a los habituales.

En estas situaciones, es recomendable consultar con su profesional sanitario lo antes posible.

Cómo actuar en casa

Tener un plan claro ayuda a manejar los síntomas nocturnos con calma y seguridad.

  • Mantener la calma: acompañar al niño o niña y ayudarle a respirar despacio.
  • Seguir el plan de acción: usar el inhalador de rescate si está indicado.
  • Incorporar ligeramente el tronco: dormir un poco más incorporado puede aliviar la tos.
  • Valorar la habitación: evitar aire muy frío, polvo acumulado o ambientes cargados.
  • Observar la evolución: si los síntomas se repiten, conviene comentarlo en la próxima revisión.

Mensaje final de tranquilidad

Los síntomas nocturnos pueden preocupar, pero también ofrecen información valiosa sobre el estado del asma. Con un plan claro, observación tranquila y apoyo profesional, la mayoría de los niños y niñas recuperan noches de descanso sin dificultad. El objetivo es que duerman seguros y la familia también.