Deporte y actividad física
El asma no tiene por qué limitar el ejercicio. Con una buena preparación y un control adecuado, la mayoría de los niños y niñas pueden practicar deporte con normalidad y disfrutar de sus actividades favoritas.
Por qué el deporte es importante
La actividad física regular aporta beneficios para la salud respiratoria, emocional y social. En el asma, mantenerse activo ayuda a mejorar la capacidad pulmonar y la confianza.
- Mejora la función pulmonar y la resistencia al esfuerzo.
- Reduce el estrés y mejora el bienestar emocional.
- Favorece la participación social y la autoestima.
- Ayuda a identificar señales tempranas de descontrol del asma.
Señales a vigilar durante el ejercicio
La mayoría de los niños y niñas pueden hacer deporte sin problemas. Aun así, es útil reconocer cuándo el cuerpo está avisando de que necesita una pausa o medicación de rescate.
- Tos persistente durante o después del ejercicio.
- Fatiga desproporcionada en comparación con otros niños.
- “Pecho cerrado” o dificultad para respirar.
- Pitos o silbidos al respirar.
- Necesidad de parar con frecuencia o incapacidad para seguir el ritmo habitual.
Si aparecen estas señales, se debe seguir el plan de acción y valorar si es necesario usar el inhalador de rescate.
Calentamiento y preparación
Un buen calentamiento reduce el riesgo de síntomas y ayuda a que el cuerpo se adapte al esfuerzo.
- Calentamiento progresivo: empezar con movimientos suaves y aumentar la intensidad poco a poco.
- Evitar cambios bruscos de temperatura: usar ropa adecuada y protegerse del frío si es necesario.
- Uso preventivo del inhalador: solo si está indicado por su profesional sanitario.
- Hidratación: beber agua antes y después del ejercicio.
- Descansos breves: permitir pausas si el niño o niña lo necesita.
Cuándo revisar el control del asma
El deporte puede ser un buen indicador del estado del asma. Si aparecen síntomas con frecuencia, puede ser momento de revisar el tratamiento o el plan de acción.
- Si necesita el inhalador de rescate antes o durante el ejercicio más de lo habitual.
- Si evita actividades por miedo a tener síntomas.
- Si tiene tos nocturna después de días de actividad física.
- Si el rendimiento baja sin una causa clara.
- Si el profesorado o entrenadores observan dificultades repetidas.
En estos casos, es recomendable consultar con su profesional sanitario para ajustar el control del asma.
Mensaje final de tranquilidad
El deporte es una parte fundamental de la infancia. Con un plan claro, una buena comunicación y un control adecuado del asma, los niños y niñas pueden disfrutar del ejercicio con seguridad y sin renunciar a lo que les hace felices.
