La infección por COVID-19 aumenta el riesgo de enfermedad inflamatoria respiratoria tipo 2, mientras que la vacunación es protectora
La infección por la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) y la vacunación tienen efectos poco claros en las enfermedades inflamatorias de tipo 2. Si bien las infecciones virales pueden provocar una desregulación inmunitaria, aún se desconoce en qué medida la infección por COVID-19 y la vacunación afectan a las enfermedades inflamatorias de tipo 2 en diversos sistemas orgánicos.
Objetivo. Los autores evaluan el riesgo de aparición de enfermedades inflamatorias tipo 2 después de la infección y la vacunación con COVID-19.
Métodos. Realizan un estudio retrospectivo de cohortes emparejadas a gran escala utilizando una base de datos de historias clínicas electrónicas de EE. UU. de más de 118 millones de pacientes. Se definieron tres cohortes: individuos con infección por COVID-19 (n = 973.794), individuos vacunados contra la COVID-19 (n = 691.270) y controles no expuestos (n = 4.388.409). El emparejamiento por puntuación de propensión equilibró las covariables demográficas y clínicas. Se calcularon los cocientes de riesgo (HR) para asma incidente, rinitis alérgica, rinosinusitis crónica, dermatitis atópica y esofagitis eosinofílica durante un seguimiento de 3 meses. Ek estudio se hizo en mayores de 18 años
Resultados. La infección por COVID-19 aumentó significativamente el riesgo de asma (HR 1,656; IC del 95 %: 1,590-1,725), rinitis alérgica (HR 1,272; IC del 95 %: 1,214-1,333) y rinosinusitis crónica (HR 1,744; IC del 95 %: 1,671-1,821). El riesgo de dermatitis atópica o esofagitis eosinofílica se mantuvo sin cambios. Por el contrario, la vacunación redujo el riesgo de asma (HR 0,678; IC del 95 %: 0,636-0,722) y rinosinusitis crónica (HR 0,799; IC del 95 %: 0,752-0,850). La comparación directa mostró un riesgo de 2 a 3 veces mayor de enfermedades inflamatorias respiratorias de tipo 2 con la infección que con la vacunación.
Conclusiones. La infección por COVID-19 se asocia con un mayor riesgo de enfermedades inflamatorias respiratorias de tipo 2, mientras que la vacunación parece protectora. J Allergy Clin Immunol. 2026 Feb;157(2):517-524. doi: 10.1016/j.jaci.2025.07.030. Epub 2025 Aug 12.
Comentario
Para comparar el riesgo entre individuos vacunados e infectados, los investigadores realizaron una comparación directa utilizando un diseño de cohorte emparejada con datos de salud del mundo real de más de 118 millones de pacientes.
La comparación se estructuró de la siguiente manera:
- Grupos de estudio: Tras aplicar un emparejamiento por puntuación de propensión (PSM) para equilibrar variables como edad, sexo, obesidad y antecedentes clínicos, se compararon 688,279 individuos infectados frente a 688,279 individuos vacunados.
- Magnitud del riesgo: La comparación directa reveló que el riesgo de desarrollar enfermedades inflamatorias tipo 2 (T2ID) respiratorias es de 2 a 3 veces mayor tras una infección que tras la vacunación.
- Diferencias específicas por enfermedad: En el análisis primario (seguimiento de 3 meses), el riesgo en el grupo de infectados comparado con el de vacunados fue significativamente superior en:
- Asma: El riesgo fue 2.5 veces mayor (HR 2.463)
- Rinosinusitis crónica: El riesgo fue 2.2 veces mayor (HR 2.227).
- Rinitis alérgica: El riesgo fue 1.4 veces mayor (HR 1.402).
- Consistencia de los datos: Estos resultados se mantuvieron consistentes a través de diversos análisis de sensibilidad, lo que refuerza la conclusión de que la vacunación actúa como un factor protector al mitigar la desregulación inmunitaria que la infección viral suele disparar.
- Limitación en otros órganos: Esta diferencia marcada de riesgo entre vacunados e infectados se observó exclusivamente en el tracto respiratorio; enfermedades como la dermatitis atópica y la esofagitis eosinofílica no mostraron estas variaciones significativas en la comparación directa.
En resumen, la investigación determinó que la vacunación mitiga notablemente los riesgos de secuelas inflamatorias tipo 2 en comparación con la infección natural, la cual se asocia con un aumento sustancial de la morbilidad respiratoria.
Nota: Este estudio no incluyó niños pero hay evidencias de que los lactantes menores de 12 meses presentan las tasas más altas de hospitalización dentro de la población pediátrica. De hecho, durante el pico de la variante Omicron, las tasas de hospitalización en bebés menores de 6 meses fueron equivalentes a las de adultos de 65 a 74 años Clin Chest Med 45 (2024) 675–684 https://doi.org/10.1016/j.ccm.2024.02.019
Impacto de las diferentes definiciones de asma infantil en la incidencia y los resultados clínicos
La ausencia de una definición estandarizada del asma en los estudios epidemiológicos socava la consistencia de las estimaciones de incidencia y la comparabilidad de los resultados clínicos.
Objetivo. Evaluar el impacto de la integración de la respuesta broncodilatadora (BDR) en las definiciones de asma informadas por los padres comparando la incidencia, la gravedad de la enfermedad, el control y el rendimiento diagnóstico en estas definiciones, y evaluar el rendimiento diagnóstico individual de la BDR y el óxido nítrico exhalado fraccional en la identificación de casos de asma.
Métodos. Utilizamos datos de una cohorte prospectiva de 919 lactantes con bronquiolitis grave (hospitalizada) para explorar 4 definiciones de asma: (1) amplia, cualquier diagnóstico médico de asma a los 6 años de edad, según lo informado por los padres; (2) epidemiológica, definición 1 más uso de medicación para el asma (p. ej., broncodilatador inhalado, corticosteroide inhalado, corticosteroide sistémico y montelukast) o síntomas relacionados con el asma entre los 5,0 y 5,9 años de edad; (3) estricta alternativa, definición 2 más un aumento posterior a BDR del 8 % o más en el volumen espiratorio forzado previsto en 1 segundo; y (4) estricta, definición 2 más un aumento posterior al broncodilatador de más del 10 % en el volumen espiratorio forzado previsto en 1 segundo. Los resultados se evaluaron a través de estas definiciones, y su rendimiento diagnóstico se comparó con el diagnóstico de asma de un revisor médico (estándar de referencia).
Resultados. Las tasas de incidencia para las cuatro definiciones fueron del 37,2 %, 27,7 %, 13,2 % y 9,3 %, respectivamente, con una clasificación de la gravedad del asma intermitente similar (72,4 %, 65,5 %, 56,0 % y 52,8 %). La transición de la primera a la cuarta definición mejoró la especificidad y el valor predictivo positivo, pero redujo la sensibilidad, sin observarse tendencias consistentes en el control del asma entre las distintas definiciones.
Conclusión. Estos hallazgos sugieren que la incorporación de BDR en las definiciones de asma informadas por los padres subestima la incidencia del asma e identifica casos con peores resultados clínicos. Ann Allergy Asthma Immunol. 2026 Feb;136(2):168-172. doi: 10.1016/j.anai.2025.08.006.
Comentario
¿Quién tiene realmente asma? Reflexiones sobre la dificultad diagnóstica
El documento analiza con claridad un problema que todos vivimos en la práctica clínica: el asma sigue siendo una enfermedad sin una prueba diagnóstica definitiva, lo que conduce a sobrediagnóstico y a infradiagnóstico, especialmente en la infancia.
El texto recuerda que el diagnóstico se apoya en síntomas inespecíficos y variables —tos, sibilancias, disnea, opresión torácica— que se solapan con múltiples patologías respiratorias. En niños pequeños, la situación se complica aún más por la frecuente asociación con infecciones virales y la dificultad para realizar pruebas objetivas.
Uno de los puntos más relevantes del artículo es el análisis del estudio de Ghabousian et al., que muestra cómo la incidencia de asma cambia drásticamente según la definición utilizada. Cuando se emplean criterios amplios basados en síntomas y diagnósticos previos, la incidencia ronda el 30–37%. Sin embargo, al añadir reversibilidad broncodilatadora en espirometría, la incidencia cae a cifras del 9–13%. Este hallazgo ilustra cómo la ausencia de un estándar diagnóstico universal genera variabilidad en la epidemiología y en la práctica clínica.
El editorial también revisa las limitaciones de las pruebas objetivas actuales:
- La espirometría puede ser normal incluso en asma moderada o grave, especialmente en fases asintomáticas.
- Su sensibilidad y especificidad son solo moderadas.
- La respuesta broncodilatadora, usada como criterio diagnóstico, tiene un rendimiento limitado cuando se usa de forma aislada.
- El FeNO, aunque con mejor capacidad discriminativa, no es universalmente útil (asma tipo 2 baja, pacientes ya tratados).
Se mencionan herramientas emergentes como la oscilometría de impulsos, que muestra una capacidad discriminativa superior, pero cuya disponibilidad y estandarización aún son insuficientes.
El mensaje final del editorial es especialmente pertinente para Atención Primaria:
el diagnóstico de asma debe revisarse periódicamente, integrando síntomas, historia clínica, pruebas objetivas cuando estén disponibles y la evolución del paciente. Las definiciones estrictas pueden infraestimar el asma intermitente, pero las definiciones amplias favorecen el sobrediagnóstico y el tratamiento innecesario.
Ideas clave para la práctica clínica
- No existe una prueba única que confirme o descarte asma en todos los niños.
- Las definiciones diagnósticas influyen de forma decisiva en la incidencia reportada.
- La espirometría y la reversibilidad ayudan, pero no son suficientes por sí solas.
- El FeNO aporta valor, pero no es universalmente aplicable.
- La oscilometría emerge como herramienta prometedora, aunque aún limitada en disponibilidad.
- Es esencial revisar el diagnóstico a lo largo del tiempo, especialmente en niños pequeños.
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Patrones de recuperación funcional y tolerancia al ejercicio en niños con asma persistente: un estudio observacional con espirometría y la prueba de marcha de seis minutos (6MWT)
El asma en niños se asocia con inflamación progresiva de las vías respiratorias y limitación funcional variable. Si bien la espirometría sigue siendo fundamental para la evaluación de la enfermedad, la capacidad funcional para el ejercicio puede no ser comparable con el deterioro fisiológico. Los datos que describen la recuperación funcional a corto plazo mediante la evaluación combinada de espirometría y ejercicio en niños con asma son limitados.
Métodos. Este estudio observacional con un componente de seguimiento a corto plazo se llevó a cabo en un centro pediátrico de atención terciaria en Chennai entre abril de 2021 y agosto de 2022. Se inscribieron niños de 6 a 12 años con asma bronquial diagnosticada según los criterios de la Iniciativa Global para el Asma (GINA). Los niños con asma controlada con corticosteroides inhalados de dosis baja o agonistas beta de acción corta según sea necesario se clasificaron como asma leve. Aquellos que requirieron corticosteroides inhalados de dosis media o agonistas beta de acción prolongada se clasificaron como asma moderada, y los niños con corticosteroides inhalados de dosis alta o agonistas beta de acción prolongada se clasificaron como asma grave. La función pulmonar se evaluó mediante espirometría estandarizada de acuerdo con las pautas de la American Thoracic Society/European Respiratory Society de 2019, y la capacidad funcional se evaluó mediante la prueba de caminata de seis minutos (6MWT). Los parámetros espirométricos y el rendimiento de 6MWT se compararon en las categorías de gravedad del asma mediante pruebas estadísticas apropiadas. A los niños con capacidad vital forzada (CVF) basal anormal se les ofreció una espirometría repetida a los tres meses.
Resultados. Se incluyó a un total de 250 niños con asma, con una proporción de hombres a mujeres de 1,5:1. El deterioro espirométrico mostró un empeoramiento gradual con el aumento de la gravedad del asma, observándose las anomalías más pronunciadas en el asma grave. Por el contrario, la capacidad de caminar seis minutos se mantuvo prácticamente intacta en todos los grupos de gravedad. El análisis comparativo mostró diferencias significativas en la distribución de valores anormales de CVF entre las categorías de asma leve y grave, y entre las de asma moderada y grave. Entre los 57 niños con CVF basal anormal que completaron el seguimiento, se observó una mejoría espirométrica en la mayoría de los niños con asma leve y moderada, mientras que la recuperación fue limitada en aquellos con asma grave.
Conclusiones. El deterioro espirométrico en niños con asma empeora progresivamente con la gravedad de la enfermedad, mientras que la capacidad funcional para caminar se mantiene relativamente preservada hasta etapas posteriores. Estos hallazgos resaltan una disociación entre la limitación fisiológica del flujo aéreo y la tolerancia funcional al ejercicio. Las estrategias de monitorización integradas que combinan la espirometría con la evaluación funcional pueden proporcionar una evaluación más completa del asma pediátrica y facilitar un seguimiento y manejo optimizados. Cureus. February 2026. DOI: 10.7759/cureus.103012
