1. Introducción y justificación

La anafilaxia es una urgencia médica que puede afectar a pacientes de cualquier edad, por lo que todos los profesionales sanitarios deberían estar familiarizados con su manejo. Consiste en una reacción sistémica de aparición brusca, resultado de la activación de varios mecanismos en los que se liberan mediadores inflamatorios de mastocitos y basófilos, que se caracteriza por la asociación de síntomas que afectan simultáneamente a varios órganos, que se inician de manera brusca y ponen en peligro la vida del paciente.

No existe una definición de anafilaxia universalmente admitida, por lo que es difícilmente reconocible y por ello podemos decir que es una enfermedad infradiagnosticada e infratratada, en tiempo y forma.

En la práctica se opta por una definición amplia y breve: “la anafilaxia es una reacción alérgica grave de instauración rápida y potencialmente mortal”1. Con el fin de conseguir una definición clínicamente útil, en 2005 Sampson y colaboradores consensuaron un conjunto de criterios que facilitan el diagnóstico de la anafilaxia (Tabla 1) y su manejo2,3. Con estos criterios se consigue englobar a más del 95% de los casos de anafilaxia.

 

Tabla 1. Criterios clínicos para el diagnóstico de anafilaxia

 

2. Epidemiología

Disponemos de pocos datos sobre la verdadera incidencia de la anafilaxia en niños y adultos.

La dificultad para conocer la incidencia y prevalencia de la anafilaxia es debida a diversos factores:

  • La compleja definición, que dificulta su utilización en estudios epidemiológicos.
  • La clasificación compleja y no completa nos lleva a usar CIE 10 y CIE 9
    • CIE 10: Shock anafiláctico:  T782XXA
    • CIE10 Reacción anafiláctica debida alimentos T78.0
    • CIE 9 Historia personal de Anafilaxia V13.81
  • Su inicio súbito e inesperado, que puede variar en gravedad y se puede resolver de manera espontánea.

Todas ello hace que sea una enfermedad infradiagnosticada y que los estudios epidemiológicos subestimen la carga real de la enfermedad.

Los últimos estudios realizados estiman una prevalencia (en población general, niños y adultos) entre el 0,3% y el 5,1%, que parece estar incrementándose en los últimos diez años. Están aumentando los ingresos hospitalarios por anafilaxia, sobre todo en niños menores de 3-4 años, adolescentes y adultos jóvenes. La mortalidad por anafilaxia es poco frecuente, aunque dadas las dificultades en su reconocimiento es posible que no esté correctamente evaluada. El mayor número de muertes por anafilaxia se ha descrito en adolescentes y jóvenes adultos, sobre todo cuando la causa es alimentaria.

Respecto al lugar de aparición de la anafilaxia, sabemos según un estudio que el 57% de los episodios ocurren en el hogar, el 21% al aire libre, el 5% en restaurantes, el 3% en el consultorio médico, el 4% en hospitales y el 1% en la escuela4.

Respecto al shock anafiláctico la incidencia varía entre 3,2 y 10 por 100.000 personas/año, con una mortalidad de hasta el 6,5 %.

 

3. Etiología

Causas más frecuentes de anafilaxia en los niños: (Tabla 2)5.

  • Alimentos. Es la causa más frecuente en general y en particular en los (su asociación con asma alérgico es un factor de riesgo importante y agravante).
  • Picaduras de himenópteros6 (abeja, avispa) à más frecuente en escolares y adolescentes
  • Fármacos à más frecuente en adolescente. Principalmente AINES y beta-lactámicos

 

Tabla 2. Etiología de la anafilaxia en pediatría.

tabla 2 anafilaxia 23

Los alimentos más comúnmente implicados:     

  • España y resto de Europa (en orden de frecuencia)
    • Leche
    • Huevo
    • Frutos secos
    • Pescado
  • Estados Unidos: el cacahuete es el alimento que produce anafilaxia con más frecuencia.

 La reacción puede ocurrir por la ingesta, contacto e incluso por la inhalación de vapores originados durante la preparación del alimento.

Cofactores son circunstancias agravantes de la reacción alérgica, que cuando coexisten con la exposición al alergeno dan lugar a manifestaciones clínicas de anafilaxia. El más importante es el ejercicio físico, siendo menos frecuentes los medicamentos.

 

4. Clínica

Las manifestaciones clínicas de la anafilaxia dependen de los órganos o sistemas afectados (Tabla 3), siendo tan amplias que pueden dificultar su diagnóstico.

Aparecen en las 2 primeras horas de la exposición al alérgeno, generalmente en los primeros 30 minutos en caso de alergia alimentaria y más precozmente en caso de medicamentos intravenosos o picaduras de himenópteros. Pueden ocurrir en cualquier orden:

  • Los síntomas cutáneos suelen ser los primeros en manifestarse y están presentes en la mayoría de los casos7, más de un 80%. En ocasiones, si la progresión es muy rápida los síntomas cutáneos pueden no estar presentes al comienzo de la anafilaxia, ser muy leves y transitorios e incluso estar ausentes en un 18% de los casos8.
  • Los síntomas respiratorios ocurren más frecuentemente en niños.
  • Los síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea pueden asociarse también a anafilaxia.
  • Los síntomas cardiovasculares predominan en adultos, y junto a los respiratorios, son los que pueden poner en peligro la vida del niño en una anafilaxia Las manifestaciones neurológicas son mucho menos frecuentes.
  • El prurito palmo-plantar, de cuero cabelludo y de los pabellones auriculares puede ser un signo incipiente de anafilaxia.
  • Algunos pacientes refieren tener la sensación de “muerte inminente”.

En el caso de verse afectado el sistema cardiocirculatorio se trataría de la reacción alérgica más grave que puede ocurrir y si presenta hipotensión es entonces cuando se denomina shock anafiláctico.

 

Tabla 3. Signos y síntomas de anafilaxia.

tabla 3 anafilaxia 23

En función de la edad:

  • En lactantes, el diagnóstico clínico puede resultar más difícil al no poder expresar muchos de los síntomas iniciales (prurito, odinofagia, sensación de muerte…) Además, otros síntomas, habituales a estas edades, como regurgitaciones y diarrea, y subjetivos, como la irritabilidad, resultan poco específicos. Si además se trata del primer episodio de anafilaxia, al no tener un alto índice de sospecha, esta puede pasar desapercibida. En menores de un año: mayor frecuencia de reacciones cutáneas (moteado de la piel, rascado o automanipulación de las orejas).
  • Los preescolares: mayor frecuencia de síntomas respiratorios como picor de garganta, tos y sibilancias 9.

La recurrencia de los síntomas, tras haberse resuelto el episodio inicial anafiláctico, sin exposición adicional al agente causal, es denominada anafilaxia bifásica y puede ocurrir hasta en un 5% de los casos1. Habitualmente se produce entre 4-12 horas del inicio de los síntomas y pueden ser incluso más graves, afectando generalmente a los mismos órganos que la reacción inicial. Aunque no existen datos que nos orienten a su aparición, un retraso en la administración de adrenalina o una administración insuficiente pueden incrementar el riesgo de reacciones bifásicas.

 

5. Diagnóstico

El diagnóstico de anafilaxia es fundamentalmente clínico y debe realizarse de manera precoz. El principal problema es el desconocimiento de la enfermedad.

Puntos importantes para tener en cuenta:

  • Es fácil la sospecha ante aparición de manifestaciones cutáneas y mucosas, asociado a compromiso respiratorio y cardiaco, pero no debemos olvidar que el 20% no incluyen manifestaciones cutáneas.
  • Diferenciación de anafilaxia con shock anafiláctico (afectación cardiovascular con hipotensión).
  • Las manifestaciones digestivas se asocian con mayor gravedad10, y la exposición a un alérgeno conocido apoya el diagnostico.
  • Otros signos que se definen como de alta sospecha son prurito palmo-plantar o genital.
  • Aunque no existen signos ni síntomas patognomónicos hay que valorar la rápida progresión y la intensidad de estos.

 Dado que la causa más frecuente en pediatría son los alimentos, en el caso de lactantes o niños pequeños un primer episodio de anafilaxia puede manifestarse con síntomas digestivos inespecíficos, haciendo el diagnóstico más complicado y retrasando el inicio del tratamiento.

Cofactores: su presencia aumenta la probabilidad de que se produzca la reacción alérgica.

  • Ejercicio (sobre todo en adolescentes).
  • Fármacos: AINES.
  • Fiebre
  • Estrés
  • Estado premenstrual11

Los cofactores han de considerarse en:

  • Niños en tratamiento con dieta de exclusión
  • Niños en tratamiento con inmunoterapia oral a alimentos12.

Aunque la anafilaxia en sí es un cuadro siempre grave y que requiere una actuación urgente.

 

5.1.- Diagnóstico de laboratorio

Las mediciones de los marcadores biológicos tardan unas horas y los resultados no están disponibles para valorar la urgencia, por ello, no son útiles para el diagnóstico.

a.- Marcadores en suero: triptasa e histamina.

La triptasa sérica es una prueba muy útil que ayuda a confirmar el diagnóstico y puede solicitarse en el ámbito hospitalario ante la sospecha clínica de anafilaxia, aunque esto nunca debe hacernos demorar el tratamiento. Es un mediador que se encuentra principalmente en los mastocitos y en menor medida en los basófilos. Se eleva a los 15 minutos del inicio de los síntomas, alcanzando su valor máximo a los 60-90 minutos, y permanece elevada hasta 6-9 horas después.

Es recomendable la extracción de un mínimo de tres muestras seriadas para conseguir una mayor sensibilidad y especificidad: en el momento del diagnóstico, a las 2 horas del inicio y a las 24 horas para tener un nivel basal del paciente. La concentración normal de triptasa total en suero es inferior a 13,5 mcg/L y una elevación de al menos dos veces el valor basal es sugestivo de anafilaxia.

Hay que tener en cuenta, que un valor normal de triptasa no descarta la anafilaxia, pues en la desencadenada por alimentos, que es la más frecuente en niños, las principales células implicadas son los basófilos, que tienen menor cantidad de triptasa que los mastocitos, por lo que puede ocurrir que no esté elevada.

La determinación de histamina tiene menor utilidad en el diagnóstico, pues alcanza su pico a los 5-10 minutos del comienzo de los síntomas y a los 60 minutos su valor vuelve a cifras basales, por lo tanto, su uso en la práctica clínica habitual es prácticamente imposible (Figura 1). Sí podría ser útil la determinación de metabolitos de histamina en muestra de orina de 24 horas.

 

Figura 1. Niveles de triptasa e histamina en el curso de una anafilaxia (%)

figura 1 anafilaxia 23

 

 b.- Otros estudios de laboratorio

Aumento de leucotrieno E4 en orina, que es posible detectar en las 6 horas posteriores al cuadro clínico.

Se habla en un futuro de paneles conjuntos de varios marcadores de actividad de mastocitos y basófilos, así como factor de activación de plaquetas.

 

5.2.- Diagnóstico diferencial

Cuando está presente el antecedente reciente de una exposición a un alérgeno, conocido o no, en un niño con manifestaciones cutáneas, el diagnóstico es fácil de sospechar. Sin embargo, cuando no se obtienen estos datos de la historia clínica del niño o faltan las manifestaciones cutáneas, la anafilaxia puede asemejarse a otras enfermedades que cursan con afectación cutáneo-mucosa, digestiva, respiratoria y cardiovascular principalmente (Tabla 4).

 

Tabla 4. Diagnóstico diferencial de la anafilaxia

tabla 4 anafilaxia 23

  • 6. Tratamiento

    El tratamiento de la anafilaxia es la adrenalina intramuscular. Se debe administrar de forma inmediata y valorar la respuesta. Posteriormente se aplicarán otros tratamientos. De la rapidez en la forma de actuar dependerá el éxito del tratamiento.

    Todos los centros sanitarios deberían disponer de un protocolo de actuación para el manejo inicial de la anafilaxia13, (Figura 2) y los profesionales estar capacitados y actualizados en dichos tratamientos14 ,15.

    Figura 2. Protocolo de actuación ante una anafilaxia en Atención Primaria

    figura 2 anafilaxia 23

     

     Además, como cualquier urgencia vital, la anafilaxia precisa de una rápida valoración inicial mediante el TEP (triángulo de evaluación pediátrico) (Figura 3  y tabla 5) y de la secuencia ABCDE, llevando a cabo las medidas necesarias para estabilizar al paciente si es preciso. Es necesario también solicitar ayuda y retirar el alérgeno responsable de la misma, si es posible.

    Figura 3. Triángulo de Evaluación Pediátrico

    figura 3 anafilaxia 23

    Tabla 5. Triángulo de evaluación pediátrica (TEP). 

    tabla 5 anafilaxia 23

    En el caso de estar ante un paciente estable y presentar solo síntomas cutáneos, considerar un menor umbral para la administración de adrenalina en tres circunstancias:

    Si reacción grave previa.

    Exposición a un alérgeno conocido.

    Asma concomitante.

    Todo niño que presente un episodio de anafilaxia, incluso si responde favorablemente al tratamiento, debe ser remitido a un centro hospitalario por la posibilidad de una anafilaxia bifásica y para asegurar y reforzar al alta que la familia reconocerá los síntomas y sabrá actuar en un episodio similar posterior.

    6.1.- Adrenalina

    Es el fármaco de elección y debe administrarse siempre lo más precozmente posible, antes que cualquier otra medicación, pues es el único fármaco que puede salvar la vida del paciente16. En los últimos años, el uso de adrenalina en el manejo de la anafilaxia se ha incrementado gracias a la colaboración de programas formativos entre médicos responsables servicios de urgencias y alergólogos 17.  

            • Mecanismo de acción: Su efecto α-adrenérgico aumenta la resistencia vascular periférica, mejorando la hipotensión, aumentando el flujo coronario y reduciendo la urticaria y el angioedema. Mientras que su efecto β-adrenérgico produce broncodilatación, aumenta el ritmo y la contracción cardiaca (mejora la hipotensión) y reduce la liberación de mediadores inflamatorios (Tabla 6)1.

    Tabla 6. Efectos terapéuticos de la adrenalina.

    tabla 6 anafilaxia 23

            • Contraindicaciones: En pediatría no existen contraindicaciones absolutas para el uso de adrenalina, pues los niños no suelen sufrir comorbilidades significativas. De cualquier modo, los beneficios siempre superan a los riesgos en una situación de anafilaxia.
            • La vía de elección:  intramuscular (IM), en la parte anterolateral del músculo vasto externo (muslo). Es conveniente advertir al niño que en ocasiones puede producir ansiedad, mareo, palidez, temblor, palpitaciones y cefalea como efectos adversos (Tabla 7).
            • Dosis IM: 0,01 mg/Kg de la concentración 1:1000 (1mg=1 ml). Dosis máxima en pediatría: 0,5 mg. Puede repetirse a los 5-10 minutos si es necesario. Fuera del ámbito sanitario se disponen de autoinyectores de adrenalina precargada:  0,15 mg 0,30 mg y 0,50mg.

     

    Tabla 7. Efectos adversos de la adrenalina

    tabla 7 anafilaxia 23

            • La vía intravenosa: indicada en niños con anafilaxia que no responde a dosis repetidas de adrenalina IM o en caso de parada cardiaca. Debe administrarse en medio hospitalario bajo monitorización y preferentemente en unidad de cuidados intensivos pediátricos por el riesgo de efectos secundarios (hipertensión, isquemia miocárdica y arritmias).
            • La adrenalina nebulizada a dosis de 0,5 ml/Kg (máximo 5 ml) de la solución 1/1000 puede utilizarse en caso de que el/la niño/a presente estridor laríngeo, pero siempre después de la administración IM de la adrenalina.

    En la Tabla 8 detallamos las dosis de los fármacos más habitualmente utilizados por vía intravenosa para el tratamiento de la anafilaxia.

     

    Tabla 8. Fármacos de uso iv en la anafilaxia: dosis y preparación.

    tabla 8 anafilaxia 23

    6.2.-Tratamiento coadyuvante

    Oxígeno

    Todo paciente con anafilaxia debe recibir de forma precoz oxígeno suplementario con mascarilla buco-nasal independientemente de su situación respiratoria, siendo aún más importante si presenta síntomas respiratorios o hipotensión. Ante todo, paciente inestable se colocará mascarilla buco-nasal con reservorio (15 l/min) para mantener la saturación de oxígeno por encima del 95% y evitar el colapso de la vía aérea. Actualmente las guías lo consideran como la intervención terapéutica más importante tras la administración de adrenalina.

    Broncodilatadores

    Los broncodilatadores deben utilizarse siempre que el niño presente broncoespasmo, siempre después de la adrenalina IM. Se debe usar un beta-2 agonista de acción corta como el salbutamol. Si es posible porque las condiciones del niño lo permiten, en MDI con cámara 5 puff cada 10 minutos. Si no fuera posible, se usará nebulizado a dosis es de 0,15 mg/kg, hasta un máximo de 5 mg, diluidos en 2-3 ml de suero fisiológico, pudiéndose repetir a los 15-20 minutos.

    La asociación de bromuro de ipratropio puede ser útil en niños asmáticos (<20 Kg: 250 mcg; > 20 Kg: 500 mcg)

    Corticoides

    Son fármacos de segunda línea, deben ser utilizados siempre tras la adrenalina IM. Pueden ser útiles en los casos en los que persiste la clínica cutánea tras administración de la adrenalina IM. En niños con asma asociado, el tratamiento precoz resulta beneficioso y también puede prevenir la aparición de reacciones bifásicas, aunque no está demostrado.

    El corticoide más utilizado:  metilprednisolona a dosis de 1-2 mg/Kg/dosis (máximo de 125 mg), y posteriormente prednisona/prednisolona 1-2 mg/Kg/día, distribuidos en 2-3 tomas, durante 3-4 días tras el alta hospitalaria.

    También puede utilizarse hidrocortisona con un poder más rápido de acción, pero su administración debe ser más lenta, tanto intravenosa como intramuscular, a dosis de 10-15 mg/kg/dosis.

    Dosis altas de budesonida inhalada pueden ser eficaces para edema laríngeo, por lo que se aconseja su uso en niños con estridor. 

    Antihistamínicos

    Son fármacos de segunda línea en el tratamiento de la anafilaxia ya que solo son eficaces para aliviar síntomas cutáneos, por lo que su uso aislado resulta insuficient18. Pero a pesar de que son escasos los datos de eficacia, parece lógica su utilizacion19.

    El único antihistamínico disponible por vía parenteral en nuestro país es la dexclorfeniramina.

    Se puede utilizar vía intravenosa, intramuscular profunda o subcutánea, pero se aconseja siempre una administración lenta para evitar efectos secundarios.

    Dosis: dexclorafeniramina (Polaramine® 1 ampolla=5 mg) es de 0,1-0,15 mg/Kg/dosis hasta un máximo de 5 mg/dosis. Puede repetirse cada 6-8 horas. Dosis máxima diaria: 20 mg.

    Por vía oral, si la situación lo permite, es preferible el uso de antihistamínicos de segunda generación, no sedantes, para evitar la posible somnolencia que pueda interferir en la valoración de los síntomas, como la cetirizina. Se recomienda utilizar Hidroxicina el menor tiempo posible y a la dosis mínima eficaz debido al riesgo arritmogénico y la prolongación del intervalo QT que puede provocar 20.

    Reposición de líquidos

    En la anafilaxia se produce un incremento de la permeabilidad vascular y como consecuencia una extravasación de plasma al espacio intersticial, por lo tanto, se requiere la administración de fluidos de modo precoz.

    Ante la persistencia de hipotensión tras administrar adrenalina se asume que existe una depleción extravascular y se debe reponer volumen con suero salino fisiológico en bolo de 20 ml/Kg, que se puede repetir cada 5-10 minutos hasta un máximo de 60 ml/Kg hasta normalizar la tensión, y si no remonta se debe repetir la dosis de adrenalina. Si aún no hubiera mejoría, utilizar fármacos vasopresores.

    6.3.- Otros tratamientos

     Glucagón

    Es útil en pacientes que no responden a adrenalina, especialmente aquellos que reciben tratamiento con betabloqueantes (ya que pueden desarrollar hipotensión refractaria y bradicardia prolongada). En estos casos está indicado la administración de glucagón debido a que su acción inotrópica y cronotropa no está mediada por los receptores betaadrenérgicos.

    Dosis: 20-30 mcg/Kg (máximo 1 mg), por vía intravenosa o intramuscular, pudiendo repetirse a los 5 minutos. Los efectos secundarios más frecuentes son náuseas y vómitos, por lo que precisa protección de la vía aérea.

     Atropina:

     La atropina está indicada en caso de bradicardia prolongada, a dosis de 0,02 mg/kg. Dosis mínima: 0,1 mg (para evitar la bradicardia paradójica). Dosis máxima por bolo: 0,6 mg. Repetir cada 3-5 minutos si precisa. Dosis máxima acumulada no debe superar 1 mg.

    6.4.- Alta hospitalaria

    Todo niño que haya presentado una anafilaxia debe permanecer en observación hospitalaria durante al menos 6 horas tras la resolución. En el caso de un caso de anafilaxia con compromiso cardiocirculatorio la estancia en observación en servicio hospitalario será de 12 horas.

    El tiempo en observación, debe ser individualizado para cada paciente prolongándose si:

            • síntomas refractarios
            • antecedentes de reacciones bifásicas
            • asma previa con broncoespasmo grave
            • domicilio alejado del centro hospitalario
            • situaciones en las que la exposición al alérgeno pueda repetirse con facilidad.

    Una vez resuelto el cuadro y tras el periodo de observación pertinente el niño puede recibir el alta hospitalaria con una serie de recomendaciones (Tabla 9), entre las que destaca la prescripción de autoinyectores de adrenalina, el adiestramiento en su manejo del niño y familiares o cuidadores, y adjuntar un plan de acción por escrito donde se especifiquen claramente los desencadenantes de anafilaxia (si se conocen).

     

    Tabla 9. Recomendaciones tras el alta de una anafilaxia

    tabla 9 anafilaxia 23

    6.5.- Prescripción de autoinyectores de adrenalina (AIA)

    Actualmente en nuestro país están comercializados autoinyectores con tres tipos de dosis fijas, por lo que la dosis a administrar en muchos casos no podrá adecuarse de modo preciso a la recomendada (0,01 mg/Kg).

    Resulta razonable:

            • 0.15 mg para niños de 10 a 25 Kg
            • 0.30 mg para niños de 25 a 50 Kg
            • 0.50 mg para niños > de 50 kg

    Todo niño que haya sufrido una anafilaxia deberá tener disponible dos AIA (ya que el 10% de pacientes precisan una 2ª dosis, por posibles fallos o inyecciones en lugares equivocados o por posibles retrasos en la asistencia médica 21) para que los padres, cuidadores o el propio niño pueda administrarlo de modo inmediato en caso de necesidad. Deben darse instrucciones claras sobre cuándo y cómo se debe de utilizar el dispositivo, recalcando la importancia de su uso precoz para poder controlar la anafilaxia.  Se debe administrar por vía intramuscular en la parte anterolateral del músculo vasto externo, equidistante entre la rótula y la cresta iliaca (Figura 4)

     

    Figura 4. Formas de administración de adrenalina autoinyectable

    figura 4 anafilaxia 23

     

    Si bien los distintos autoinyectores comercializados parecen similares, difieren en cuanto al mecanismo de acción y al tamaño de la aguja.  La longitud de la aguja varía desde los 10 mm a los 23 mm y ello conlleva riesgos de administración intraósea (aguja larga en lactantes) o subcutánea (aguja corta en adolescentes obesos) 23.

            • En niños < 10 kg está indicado prescribir un vial de adrenalina (Adrenalina B Braun sol. iny 1mg/1ml) con una jeringuilla de 1 ml adaptada a una aguja IM. Se enseñará a la familia a cargar la dosis correcta según el peso del niño y al manejo de la situación.
            • Sin embargo, algunos autores consideran adecuado el autoinyector de adrenalina de 0,15 mg para niños < 15 kg de peso, por sus leves y transitorios efectos adversos frente a las consecuencias de la no administración de la adrenalina por miedo

    Dada la longitud de la aguja en los autoinyectores actualmente disponibles en nuestro país, podría existir riesgo de inoculación en el hueso subyacente. Para evitar este riesgo en estos lactantes de menor peso, se ha propuesto “pellizcar “el músculo de la pierna en el lugar de la inyección aumentando así la distancia entre la piel y el hueso 1.

  •  

    7.Seguimiento. Estudio alergológico y educación sanitaria.

     7.1.- Estudio alergológico

    Todo niño que haya presentado un episodio de anafilaxia debe ser remitido al alergólogo pediátrico de forma preferente, para identificar la causa y diseñar un plan de acción que minimice el riesgo futuro de presentar otros episodios. Hasta ese momento, hay que instruir al niño, familiares y cuidadores sobre cuáles son los posibles agentes responsables de la anafilaxia y qué debe evitar.

    Además de las normas de evitación del alérgeno responsable de la anafilaxia, en los casos de alergia a picaduras de himenópteros se podrá indicar inmunoterapia específica, y, en la alergia a alimentos como leche o huevo, realizar una inducción a la tolerancia oral o desensibilización.

    El estudio alergológico incluirá lo siguiente:

            • Historia clínica completa para identificar el desencadenante de la anafilaxia.
            • Pruebas cutáneas (Prick test), determinación de IgE sérica específica y si precisa diagnóstico molecular.
            • Prueba de exposición controlada en ámbito hospitalario si es necesario.

    Una vez llegado al diagnóstico deberemos informar al paciente y cuidadores por escrito de las normas preventivas y del protocolo de actuación ante futuros episodios.

    7.2.- Educación sanitaria.

            • Educación del niño y su familia. Hay que adoptar una serie de medidas dirigidas a prevenir y minimizar el riesgo de anafilaxia, además el niño y su familia deben de ser instruidos en identificar de modo precoz los signos y/o síntomas que sugieren el inicio de una anafilaxia para poder iniciar el tratamiento pautado en su plan de acción.
            • Alérgeno responsable. Se debe proporcionar información sobre el alérgeno responsable, e informar de cómo identificarlo y evitarlo, además de otros con los que pueda tener reacción cruzada. Hay que animar a contactar con asociaciones de alérgicos que proporcionan información sobre alérgenos ocultos, composición alimentos, etiquetado, normas evitación picaduras, etc.

    Los niños alérgicos deben conocer bien cuál es el alérgeno responsable de su patología, saber identificarlo incluso como alérgeno oculto, formas de exposición y contacto. Así mismo deben saber reconocer con prontitud los síntomas para identificar la situación de riesgo y actuar en consecuencia. En este aspecto educativo somos los pediatras de atención primaria los más cercanos a ellos y por tanto debemos asegurarnos de que dominan estos aspectos. 

            • Instrucción en el manejo de autoinyector de adrenalina. Debe realizarse al niño y su entorno: familia, cuidadores, profesores, etc. Es importante que se refuerce de modo frecuente con demostraciones prácticas con simuladores que todo pediatra debe tener en su consulta. Hay que recordar que deben comprobar la caducidad del autoinyector e insistir en que siempre debe acompañar al niño donde quiera que vaya.

    Por su parte el pediatra debe comprobar el dispositivo que posee la familia en cada momento y conocer con exactitud el manejo del mismo, recordando que no todos los dispositivos tienen el mismo manejo a pesar de ser parecidos. El entrenamiento del dispositivo debe ser específico para cada autoinyector y asegurarse de que conoce el manejo del mismo si se cambia el dispositivo25.

    En los pacientes de peso < 10 Kg a los que hemos prescrito un vial de adrenalina (Adrenalina B Braun sol. iny 1mg/1ml), siempre se ha de comprobar que la familia lo entiende y lo maneja correctamente.

     

    Cuando ocurra una reacción anafiláctica siempre se debe acudir a un servicio de urgencias de pediatría tras la utilización de un AIA.

     

    Enlaces de interés:

        •  
        • Educación en el colegio. Todo niño con riesgo de anafilaxia, bien sea por alimentos, látex u otra causa, deberá estar debidamente identificado en el colegio. Para ello los padres deberán proporcionar al centro educativo un plan de acción por escrito que el alergólogo o el pediatra aportará a los padres o tutores.
          • Identificación del niño. Se debe aconsejar llevar un distintivo, tipo placa o brazalete, que indique su riesgo de padecer anafilaxia y los alérgenos responsables. Los profesores y cuidadores deben conocer a los niños alérgicos, así como poseer instrucciones escritas para poder actuar en caso necesario.
          • Actualmente existe el código QR (QR Code), que los niños pueden llevar en una pulsera o llavero con toda la información médica que se haya cargado y puede ser leída por cualquier persona en caso de urgencia simplemente con un teléfono móvil.

    Existen programas de identificación, de estos pacientes que facilitar la actuación preferente en el caso de reacción anafiláctica en diversas comunidades autonómicas.

     Enlaces de interés:

        • Además, será conveniente que el niño sepa las precauciones que debe tomar y que el profesorado sea informado sobre los síntomas y signos de una reacción alérgica, así como el correcto uso del autoinyector de adrenalina por medio de simuladores.

          Además de la correcta preparación y/o manipulación de los alimentos en el comedor escolar, el centro educativo tendrá en cuenta los posibles alérgenos que pueden estar presentes en las diferentes actividades escolares que se realizan durante el curso como: manualidades realizadas con cáscaras de frutos secos, envases…; celebraciones de fiestas y cumpleaños con diferentes alimentos y globos o juguetes; materiales para uso de higiene habitual como pañales o guantes.

          Dicha información no debe ser olvidada en las salidas fuera del centro escolar como excursiones, campamentos, colonias, etc. que se deben trasmitir al tutor responsable del niño junto con el aporte de la medicación a utilizar en el caso de ingestión o contacto accidental con alérgeno.

          Para una actuación rápida y conjunta, no solo de los familiares sino también de todos los profesores y monitores de actividades y otros cuidadores, se han elaborado protocolos de actuación conjunta con centros sanitarios de emergencia, los cuales irán dando instrucciones de ante una situación de probable anafilaxia.

           


          •  

    Bibliografía

    1.-Cardona V, Chivato T, Diéguez MC, Escudero C, Fernández V, Fernández M y cols. Guía de Actuación en Anafilaxia: GALAXIA 2022.   https://www.guiagalaxia.com/

    2.- Sampson HA, Muñoz-Furlong A, Bock SA, Schmitt C, Bass R, Chowdhury BA, et al. Symposium on the definition and management of anaphylaxis: summary report. J Allergy Clin Immunol. 2005 Mar; 115(3): 584-91

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