Viajar con un niño o niña con asma es totalmente posible. Con una buena preparación y el tratamiento accesible, los desplazamientos —cortos o largos— pueden hacerse con seguridad y sin estrés.

Preparación antes del viaje

Una pequeña planificación previa ayuda a evitar imprevistos y a viajar con más tranquilidad.

  • Revisar el plan de acción: asegurarse de que está actualizado y que la familia lo tiene a mano.
  • Comprobar medicación: inhalador de rescate con suficiente carga, cámara espaciadora en buen estado y medicación habitual si la hubiera.
  • Consultar si el asma está estable: especialmente si ha habido síntomas recientes o uso frecuente del inhalador de rescate.
  • Identificar recursos en destino: centros de salud cercanos, farmacias y teléfonos de emergencia locales.
  • Planificar descansos: en viajes largos, prever paradas para beber agua, moverse y respirar aire fresco.

Qué llevar siempre

El material debe estar accesible en todo momento, especialmente durante desplazamientos largos.

  • Inhalador de rescate identificado con nombre.
  • Cámara espaciadora limpia y en buen estado.
  • Plan de acción impreso y una copia digital en el móvil.
  • Botella de agua para mantener una buena hidratación.
  • Ropa adecuada para evitar cambios bruscos de temperatura.
  • Documentación sanitaria si se viaja fuera de la ciudad o al extranjero.

Durante el viaje

Mantener un ambiente cómodo y anticiparse a posibles desencadenantes ayuda a que el viaje sea tranquilo.

  • Evitar ambientes cargados: humo, perfumes intensos o espacios muy cerrados.
  • Ventilar el vehículo antes de iniciar la marcha si ha estado al sol o cerrado mucho tiempo.
  • Controlar la temperatura: evitar aire acondicionado muy frío o calefacción excesiva.
  • Permitir descansos: especialmente si el niño o niña nota fatiga o tos.
  • Uso del inhalador preventivo: solo si está indicado por su profesional sanitario.

Señales a vigilar

Durante los viajes, es útil estar atento a síntomas que indiquen que el asma necesita atención.

  • Tos persistente durante el trayecto.
  • Fatiga inusual incluso en reposo.
  • Pitos o silbidos al respirar.
  • “Pecho cerrado” o dificultad para respirar.
  • Necesidad de usar el inhalador de rescate más de lo habitual.

Cuándo revisar el control del asma

Si los viajes suelen desencadenar síntomas, puede ser una señal de que el asma necesita una revisión.

  • Si aparecen síntomas en trayectos cortos o habituales.
  • Si necesita el inhalador de rescate con frecuencia al viajar.
  • Si el niño o niña evita desplazamientos por miedo a encontrarse mal.
  • Si hay tos nocturna después de viajes largos.

En estos casos, es recomendable consultar con su profesional sanitario para ajustar el control del asma.

Mensaje final de tranquilidad

Viajar es una parte importante de la vida familiar. Con una buena preparación y el tratamiento accesible, los niños y niñas con asma pueden disfrutar de los desplazamientos con seguridad y sin renunciar a nuevas experiencias.